Acuartelamientos, saqueos y linchamientos 2.0

En los  sucesos que se vivieron en Córdoba durante la semana pasada, en el denominado 3D/4D,  todos los actores involucrados -policías, saqueadores, dirigencia política y vecinos- utilizaron los social media como herramientas fundamentales para la organización, difusión y comunicación.

Por ello, se torna indispensable debatir y analizar, el rol y el uso de las redes sociales en contextos de convulsión social. Esta tarea involucra no sólo a los periodistas y comunicadores, los que tienen una doble responsabilidad por su profesión y función social, sino también a los ciudadanos que construyen sentidos y discursos “en tiempo real” a través de las nuevas tecnologías.

Y surgen una serie de interrogantes como cuál fue el rol de los social media. ¿Fueron una fuente confiable, de información fehaciente y verosímil, o sirvieron para generar paranoia colectiva y el efecto contagio?

 

Policías wasaperos. El conflicto y la crisis policial se gestó a través de esta aplicación de comunicación gratuita vía teléfonos móviles, que posibilitó el quiebre a la comunicación vertical, sin conexión horizontal, entre los integrantes de la fuerza policial.

Los usuarios de la fuerza policial replicaron videos, imágenes y audios que permitieron romper la línea de mando. La sublevación policial usufructó las redes sociales, ante la imposibilidad de concretar reuniones y asambleas organizativas, por temor a sanciones.

El periodista Adolfo Ruiz cuenta en una crónica que Marcelo Izquierdo -policía dado de baja de la fuerza hace tres años- le confirmó esta utilización de las redes, principalmente facebook y whatsapp, para el envío masivo de videos y audios.


Periodismo ciudadano: “Cada usuario es un corresponsal”. Tras el acuartelamiento policial, la anomia se apropió de la ciudad. El martes 3 por la tarde noche, los espacios públicos fueron campo de disputa entre vándalos organizados para el saqueo y vecinos armados para la defensa de los comercios.

Como reflejo instantáneo, durante la madrugada del 4 de diciembre, las redes sociales -principalmente twitter- se transformaron en la principal fuente de información para los ciudadanos. Los medios de comunicación tradicional -diarios, radios, TV y hasta portales web- quedaron a la retaguardia de los hechos.

Pero los social media, donde cada usuario con un celular posteó contenidos multimedia, deben analizarse críticamente. Indudablemente tuvieron una utilidad organizativa para los vecinos, aunque la reacción de alarma llevó a la divulgación de versiones y rumores -‘me dicen’- que favorecieron la paranoia y psicosis social.

 Aquí compartimos tres casos paradigmáticos:

Caso 1: El asesinato de una joven en el Paseo del Buen Pastor

Sin dudas, si uno contabilizara las muertes en la jornada de saqueos en Córdoba, los decesos hubieran sido decenas. Uno de los casos que más llamó la atención fue la viralización del presunto asesinato de “Romina Altamirano”.

Finalmente, se supo que no se produjo tal crimen que tantos usuarios dieron RT.

 

Caso 2: A las 3 AM planean saquear viviendas

Para seguir acrecentando el espiral del miedo y la violencia, por la madrugada, miles de usuarios retuitearon y compartieron en facebook un presunto plan de los saqueadores para invadir las viviendas y hogares de familias a partir de las 3 horas.

Si bien se produjeron hechos de estas características, no fueron orquestados de manera simultánea.

 

Caso 3: El saqueo del VEA en barrio San Vicente

Tras la jornada, le siguieron momentos de tensión por la paranoia y el miedo a nuevos saqueos.

Muchos periodistas y medios dieron por cierto que se estaban produciendo en barrio San Vicente sin estar allí, y confiando en la versión de los vecinos. Aunque, cuando llegaron al lugar, se percibió que los vecinos estaban en guardia pero que no se habían concretado los saqueos. Era parte de la psicosis social.

 

 

Linchamientos virales. Otro de los aspectos de la jornada fue la difusión por videos y fotos de usuarios de ataques en patota a personas que consideraban ladrones y saqueadores, mayormente en barrio Nueva Córdoba.

El caso paradigmático de la actitud de las hordas preparadas para linchamientos fue el que sufrió Federico Hernández, un joven de 20 años, cuando una multitud enfurecida de vecinos de barrio Nueva Córdoba lo golpearon brutalmente mientras se trasladaba en motocicleta  desde barrio Observatorio hasta el Centro.

 

 

 

 

Saqueadores feisbuskeros. Supuestos jóvenes que participaron de los saqueos publicaron en sus cuentas los botines logrados. Al mismo tiempo, fueron repudiados y escrachados en las redes sociales y medios de comunicación sin ningún tipo de verificación.

 

 

 

Pedido de Gendarmería vía twitter. El gobernador José Manuel De la Sota, tras volver de su viaje de Panamá (donde circuló como verosímil una fotografía que lo muestra descansando tras realizar compras en el free shopp del aeropuerto), solicitó la intervención de Gendarmería al gobierno nacional por medio de un tuit en la madrugada del 4 de diciembre. Si bien, desde la Provincia sostienen que también realizaron llamados telefónicos, se conoció que el fax formal con el pedido llegó a la Casa Rosada, al día siguiente, a las 8.45 horas.

 

El rol del periodismo en la era 2.0. Los periodistas también recayeron en el retuit sin verificación de fuentes y confiando en la versión de los usuarios de las redes. Tras conocerse que en los social media se habían difundido saqueos y asesinatos que no ocurrieron; el aprendizaje es que, en conclusión, se debe fomentar un usuario con conciencia virtual, mientras que los medios de comunicación y los periodistas deben chequear y corroborar antes de compartir o dar RT a una versión que circula en las redes sociales.

Ante la cobertura en tiempo real por parte de los ciudadanos provistos de teléfonos móviles, los periodistas deberán diferenciarse discriminando la información fidedigna y contextualizando los hechos que se publican.

En fin, los periodistas y medios de comunicación tienen la tarea de fomentar un uso responsable de las redes sociales.

 

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