Emojis y selfies, nuevas narrativas y estéticas desde las redes hacia la televisión

Las “formas”, en cuanto lenguajes y estéticas, de los nuevos medios son asimiladas por los medios audiovisuales tradicionales.

Según Marshall McLuhan, “los medios interactúan entre sí” y menciona que “la televisión causó cambios drásticos en la programación de la radio”.

En este sentido, McLuhan sostiene en Understanding Media que “ningún medio adquiere su significado o existencia solo, sino exclusivamente en interacción constante con otros medios”.

El ecosistema de medios se transforma así en el proceso de convergencia digital, con “adaptaciones” y surgimiento de nuevos géneros.

Tomando la mirada de la “convergencia de medios”, ya que permite analizar que los viejos medios no están siendo reemplazados sino desplazados perdiendo funciones y status por las nuevas tecnologías, como afirma Mirta Varela, en “Él miraba televisión, youtube. La dinámica del cambio en los medios”.

La televisión, como especie de la ecología de medios, se ve afectada por la voraz emergencia de los medios sociales.

Es así como “el universo de las redes sociales virtuales nos propone diferentes modos de contar relatos audiovisuales (…). En ese terreno coexisten narrativas y usos de viejos medios, convergen y se actualizan prácticas de sentido previas que se bautizan con nuevas nominaciones”, señala Leonardo Murolo en su trabajo “Del mito del Narciso a la selfie. Una arqueología de los cuerpos codificados”.

Varela expresa que “asistimos a la conversión de la televisión en un objeto residual”. Éste se ve superado ampliamente por el uso cotidiano de dispositivos móviles para el consumo de contenidos audiovisuales.

Así lo ratifica la encuesta de consumos culturales del Ministerio de Cultura de la Nación a través del Sistema de Información Cultural de la Argentina (SInCA).

Según estos datos, prácticamente todos los argentinos miran televisión y lo hacen a través del televisor como soporte principal (95%). Aunque es importante destacar que más de la mitad de los televisores de los hogares son smart TV (54%).

Además, por otro lado, en 2013 sólo el 23,5 % accedía a internet por su teléfono celular, mientras que en 2017 esta cifra ya alcanzó al 76% de los argentinos.

En paralelo, otra referencia es el crecimiento del consumo de internet a través de las redes sociales: más de 4 horas diarias conectados y en promedio casi 3 horas por día a las redes sociales.

Héctor Navarro Güere en “Hibridación de contenidos y pantallas” sostiene que se “debe hablar más de segmentación que de pérdida de audiencia dado la amplia variedad de medios y plataformas”.

“Lejos de considerar los medios actuales como producto de una ruptura radical, entiendo que son producto de una historia previa y llevan inscriptas las huellas de esa historia. (…) La historia de los medios enseña que los viejos medios nunca mueren”, afirma Varela.

Selfie, un nuevo formato de narración audiovisual

Los viejos medios -en este caso, la televisión- toman aspectos de la estética y la narrativa de los nuevos medios -como Facebook, Instagram y Twitter-.

Como dijo Henry Jenkins, los medios evolucionan.

Es así como en la pantalla televisiva encontramos el uso diario de los hashtag -que emergieron de Twitter- y ahora incorporan la estética de los videos y fotografías selfies -más utilizados en Facebook, al principio, y en Instagram actualmente- y la narración con elementos del lenguaje universal emoji -aprovechados al máximo en la plataforma Whatsapp de mensajería gratuita-.

“Cuando un medio más viejo acepta la incorporación de la función de un medio más nuevo, lo está legitimando”, destaca Varela.

En forma paralela, los televisores se digitalizan y se transforman en pantallas al vincularse con internet donde se discontinúa el flujo televisivo y se diluye la grilla de programación.

Varela explica que “los medios ofrecen una dinámica blanda, que tiende a la adaptación y fagocitación, antes que a la resistencia y la ruptura”.

Al respecto, Murolo indica que la selfie -como autofoto y que también se usa como auto video- es una práctica social legitimada, principalmente, entre los jóvenes.

Ésta fue fagocitada por el star system durante la entrega de los Premios Óscar en 2014, cuando la presentadora de televisión estadounidense Ellen De-Generes se tomó una fotografía de este estilo con los famosos presentes y la posteó en su cuenta de Twitter. Esa imagen se convirtió en el tuit más compartido de la historia.

Luego, Murolo menciona que, en nuestro país, el conductor de televisión Marcelo Tinelli en sus programas introdujo como práctica la selfie.

Tinelli se toma una autofoto junto a los participantes de su programa y así forma parte de un feedback para con los televidentes usuarios de Twitter, quienes retuitean y comentan estas fotografías que el conductor tuitea en vivo desde su programa.

“Esta sincronización entre la televisión y la red social virtual le granjea retroalimentación con el público y una suerte de sensación de formar parte que las redes sociales virtuales proponen como capital de los televidentes”, explica Murolo.

Cristina del Pino y Elsa Aguado sostienen que se trata de una “TV Social“ como fenómeno interactivo en el que se mueve el nuevo espectador, el my time parece coincidir definitivamente con el prime time, permitiendo vislumbrar una relación simbiótica entre televisión e Internet.

Y, por otro lado, la estética de la foto o video selfie busca representarnos, donde nos contamos. “El sujeto tanto natural como social tiene una necesidad por representarse”, define Murolo.

“La selfie se posiciona en la escena de la comunicación actual como la forma que encontró el sujeto social contemporáneo para sentar las bases de una estética política del Yo en búsqueda táctica de saldar una de las grandes y universales incertidumbres del ser humano: su propia imagen ante los otros y, por extensión, ante el mundo”, concluye.

La selfie se asienta sobre una comportamiento humano capaz de modificar el ecosistema comunicativo que replantea el modo de ser en el mundo, de representarse, de conocerse y re-conocerse; señala Manuel A. Broullón-Lozano en “Por una semiótica del selfie en la cultura visual digital”.

Para este autor, la web 2.0 ha privilegiado un entorno gráfico donde la enunciación en primera persona es el modelo.

La proyección del self a través de los dispositivos se establece a partir de una triple primera persona: yo-aquí-ahora.

Desde ésta triada se realizan las nuevas narraciones televisivas con un formato que transmite cercanía, proximidad y naturalidad.

Broullón-Lozano sostiene que la selfie eleva una frontera del “nosotros”, que estamos aquí en un instante único, frente al “ellos”, a quienes nos mostramos y pedimos que nos observen.

Los programas de TV que incluyeron, en primera instancia, a los videos selfies fueron, sobre todo, de temáticas de deportes extremos y turismo. Aprovecharon la inclusión de las cámaras GoPro.

Las formas de hacer en los dispositivos tecnológicos son parte del modo de comunicarse, entretenerse, estudiar, trabajar, y otras actividades cotidianas. Esta manera de hacer uso de los dispositivos tecnológicos es la forma de experimentar la vida social.

Allí radica la importancia de la apropiación de sus estéticas y narrativas en la televisión renovada.

Los Emoji, protagonistas de los nuevos medios

Recordemos que los emoticonos gráficos surgieron, al inicio, como la carita amarilla sonriente, inventada en Francia y Estados Unidos a mediados del siglo pasado.

Luego continuó con el anime que inspiró el diseño de los emojis japoneses llamados kaomoji y, finalmente, la gama de emoticonos gráficos integrada en las plataformas y aplicaciones digitales.

Según explica Agnese Sampietro en su tesis “Emoticonos y emojis. Análisis de su historia, difusión y uso en la comunicación digital actual”, en los inicios de los emoticones en el correo electrónico, los chats, los SMS o las listas de distribución, entre otros soportes; predominaba la comparación de los rasgos típicos de la lengua en internet con la oralidad y la escritura. Por ello se consideraba que los emoticonos permitían expresar emociones o señalar el estado anímico del usuario.

El término “emoji” deriva del japonés, en ese caso de e (‘imagen’) y moji (‘carácter’), que fueron creados a finales de los años 90 en Japón.

Se trata de pequeños pictogramas en color que se añaden a los intercambios electrónicos en diferentes soportes.

Tomás Pérez Vizzón en la revista Anfibia publicó un artículo “Ponele Emoji a todo” donde define que “los emojis son ideogramas, sucesores de los emoticones del MSN”.

Es el formato más instalado dentro de nuestras conversaciones diarias.

Debido a la difusión de estos pictogramas, un consorcio internacional denominado
Unicode -conformado por gigantes como Google, Microsoft y Apple- se ocupa del diseño de los emojis como de su codificación, para permitir la transmisión de estos pequeños iconos a distintos soportes.

El consorcio Unicode es la entidad que actualiza periódicamente el conjunto de emojis.

Pero, por supuesto, comienzan las disputas para la creación de propios emojis y que éstos sean legitimados “universalmente” por el consorcio Unicode. Es el caso, por ejemplo, de la popular campaña en Argentina por el mate.

Hoy existe el día internacional del emoji, se cuentan historias enteras con emojis, hay mitos sobre su origen, se publicaron Moby Dick y Cuentos de la Selva en versión emoji, hay estadísticas pormenorizadas de uso de emoji divididas por edad, género, idioma, país. Existe una película titulada Emoji, producida por Sony.

En Argentina, por ejemplo, el más utilizado es la cara con corazones en los ojos y es el séptimo país sobre 212 en uso de emoji.

Sobre este uso existen dos miradas de los emojis: exaltación o su áspera crítica. Humberto Eco denominó esta “grieta” entre posturas apocalípticas o integradas.

Para Sampietro se tratan de “ dos vertientes del determinismo tecnológico: creer que la tecnología constituye un cambio irreversible a mejor y que el progreso siempre es positivo es obviamente un punto de vista sesgado; pero afirmar que la tecnología es la causa de la pérdida de ciertas habilidades, ya sea la capacidad para escribir y hablar bien o para expresar correctamente las emociones también es fruto de una visión determinista”.

Una reciente investigación de la Facultad de Lenguas de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), publicada en la agencia UNCiencia, sostiene que el uso de WhatsApp puede mejorar las competencias lingüísticas de alumnos del secundario.

Karina Vanzo, autora del trabajo final titulado “WhatsApp, la oralización de la escritura”, concluye que el uso de la mensajería instantánea a través de WhatsApp estimula la creatividad lingüística y no empeora la ortografía de los usuarios.

Por su parte, Gretchen McCulloch estudia el comportamiento de las personas con sus teléfonos y las aplicaciones de chat.

La lingüista afirma que los emoji y otras formas de puntuación creativa son el equivalente digital de hacer una cara o un gesto con la mano cuando estás hablando. “Te sentirías raro al tener una conversación con las manos atadas a la espalda. Pero escribir exclusivamente en emoji es como jugar. Es divertido por un tiempo, pero si realmente querés decir algo es complicado”.

Evan Spiegel, creador de Snapchat, anticipó el dominio global de la cultura visual.

En este contexto de predominancia de la cultura visual, las aplicaciones -primero Snapchat, luego Instagram, Facebook, Whatsapp y otras- se basan en que los usuarios pueden generar e intervenir imágenes con emojis, filtros, dibujos y letras y eliminarlas, al instante en el caso de los mensajes privados, y a las 24 horas en el caso de las historias.

En la actualidad, los flamantes dispositivos -smartphones- permiten la fusión de emoji y selfie: teléfonos móviles crean emojis a partir de tus selfies.

En Internet, las nuevas formas de comunicación tienden a ser aditivas: nuevas composiciones entre distintos elementos para crear algo nuevo.

En este contexto, ¿los “viejos medios” argentinos y cordobeses, en particular, retoman en sus narraciones audiovisuales el uso del lenguaje emoji y la estética selfie?

Emojis y selfies en la tele

Desde el inicio del siglo XXI comienzan a tomar relevancia programas televisivos que mezclan estéticas y narrativas de los nuevos medios.

En los medios televisivos de Buenos Aires, con repercusión nacional, se emiten programas de turismo y de deportes extremos con una construcción estética y narrativa que incluye dispositivos móviles, videos selfies y la inclusión de elementos similares a, esencialmente, Instagram.

Comienzan así a “legitimar” los recursos utilizados por los usuarios en los social media.

Un antecedente valioso es el programa MDQ para todo el mundo, de los hermanos Eugenio y Sebastián “Culini” Weinbaum, que toman los videos selfies como protagonistas del relato audiovisual.

Además, desde el programa crearon sus propias figuras con estilo emoji.

Por otro lado, ya en este 2018, Modo Selfie se emite por canal América.

Se trata de una producción mendocina que, a cargo de Agustín Neglia, recorre el mundo con un formato de reality con anécdotas, noticias y curiosidades de las ciudades más importantes del mundo.

El programa tuvo tres temporadas saliendo en pantalla mendocina de El Siete y luego llegó al canal abierto América de Buenos Aires. Ambos medios forman parte del grupo UNO Multimedio, de Daniel Vila y José Luis Manzano.

Con una cámara y un gimbal logra el programa, que incluye postproducción en edición.

Un gimbal es una plataforma motorizada que se encarga de mantener estabilizada una cámara. Así, independientemente del movimiento que realice el portador de la cámara, ésta quede estable permitiendo tomar buenas capturas.

El gimbal es un recurso que es tendencia. Utilizado, principalmente, para aquellos productos audiovisuales que necesitan realizar recorridos.

En este programa se narra desde una estética selfie pero sin utilizar el lenguaje emoji. Está enfocado en una tendencia de consumo de contenidos con registro desde dispositivos móviles.

Otro caso paradigmático en televisión es el programa #HashtagViajeros

Se trata de un programa de televisión de viajes transmitido por la cadena de televisión Telefé, estrenado el jueves 8 de septiembre de 2017.

El programa es presentado por la modelo Florencia Torrente y producido por los hermanos Valenzuela.

El programa sigue a cinco jóvenes influencers, quienes con sus celulares grabarán los distintos lugares que visiten por el mundo.

Es un microprograma de cinco minutos que se extiende a 25 minutos en un día de la semana.

La estética imita a Instagram, por ejemplo, en su manera de indicar las ubicaciones.

El programa aprovecha el uso de hashtag y emojis. Presenta a los protagonistas como las menciones y las stories en Instagram de sus usuarios.

En Córdoba, el programa Hoy no duermo en Casa (HNDC), que primero se emitió por Canal 10 y actualmente por Teleocho, aprovecha el uso de cámaras en primera persona.

Lo que busca este programa es transmitir “experiencias” y aventuras con la narrativa y estética selfie.

Cuarteteando no es un programa de televisión. Es un sitio web especializado en el género musical más popular de Córdoba.

Pertenece a un medio televisivo: El Doce.

Lo particular fue su modo de difusión: transformó a los cantantes y bandas de cuarteto en emojis.

Por su parte, en el programa Me Gusta de Canal U se cuentan las historias de quienes viven, estudian, innovan, emprenden, experimentan, comparten y colaboran en la vida 2.0 de Córdoba.

Se difunde como un programa tecno-selfie que comparte informes sobre experiencias de base tecnológica en Córdoba, con una estética y narrativa selfie con lenguaje emoji.

Se trata sobre los nuevos oficios 2.0, los videojuegos, los youtuber´s, los que crean contenidos y aquellos que los usan, los tips o consejos claves, las app´s, innovaciones, emprendimientos.

Estos casos no son exhaustivos sino que, intentan, ser representativos del cambio de época.

El uso de nuevas estéticas y narrativas en televisión son emergentes que superan los géneros y formatos audiovisuales.

Comienza a destacarse en la ficción también el uso de dispositivos móviles y redes sociales en el discurso, narración y estética de las novelas y series argentinas.

A modo de ejemplo podríamos mencionar la tira diaria Las Estrellas de El Trece, donde en reiteradas oportunidades se visualizaban conversaciones por teléfonos celulares, selfies de las protagonistas y la ubicación de las mismas como Google Maps, entre otras.

Entonces, se percibe cómo emergen nuevos dispositivos tecnológicos -como selfie stick, osmos o gimbal- para la realización de contenidos audiovisuales híbridos, para plataformas televisivas y nuevos medios, con la incorporación o fagocitación de estéticas y formas narrativas propias de los medios sociales.

En paralelo, se acrecientan las realizaciones audiovisuales que comunican con una estética self como modalidad de percepción “yo-aquí-ahora”, apelando que genere empatía y naturalidad.

Se busca que la visualización televisiva se transforme en una experiencia de vida social. La televisión es social con enunciaciones en primera persona.

La sinergia entre televisión y redes sociales se fortalece con el fenómeno “de segundas pantallas”, donde la audiencia visualiza el medio tradicional y, en simultáneo, mira y crea contenidos relacionados en los medios sociales.

Por otro lado, el relato televisivo en el que se cuenta algo que ha sucedido o un hecho o una historia ficticia suman un elemento clave en los diálogos, conversaciones y narraciones en redes sociales: los emoji.

La tendencia actual demuestra que la televisión, como “vieja especie” de la ecología de medios, se adapta y fagocita aspectos, estéticas y lenguajes de los medios emergentes.

 

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