Mención Especial

 

Segunda Mención Especial en el Concurso Rodolfo Walsh 2009 | Este trabajo refleja la grave situación que padecen los cientos de trabajadores de los contact center de Córdoba, y sus incipientes luchas gremiales. Valoramos la puesta en foco de una realidad que aún no ha sido abordada con el compromiso que exige esta renovada modalidad de explotación laboral.

Rebelión en Contact Center de Córdoba

En Próximo Contact Center ubicado en el barrio Nueva Córdoba trabajan cincuenta jóvenes para diferentes cuentas o empresas de habla inglesa. Esta semana no transcurrió en forma rutinaria ni para los gerentes ni para sus empleados. Debido a diferentes reclamos desoídos, se generó una situación crítica que estalló. Aunque el temor tiende a aquietar a una persona llega el momento que no existe dique de contención que pueda contener la bronca. Así fue que esta semana se realizó un paro de actividades con ocupación del lugar de trabajo solicitando mejoras en las condiciones de trabajo.

“La tarea nuestra consiste básicamente en trabajar frente a computadoras para diversas empresas norteamericanas, como General Motors, y nos encargamos de scorear”, nos comentó Emmanuel Farcy, empleado de Comunicaciones Multimedia (razón social de Próximo Contact Center). ¿Qué es scorear?, dirá usted. Es buscar ciertas opiniones que los usuarios de Internet introducen en distintos lugares sobre una determinada empresa y sus productos, categorizándolas sobre si son positivas, negativas y otras definiciones teniendo en cuenta las métricas de producción con controles de calidad.

En este caso, Próximo Contact Center es una empresa tercerizada por parte de una empresa norteamericana contratada por General Motors para estas tareas.

Desde la devaluación, principalmente, y por los beneficios extraordinarios otorgados por el gobierno de José Manuel De la Sota han proliferado en nuestra ciudad los denominados Call Centers o, actualmente llamados, Contact Centers.

Lo que atrae a estos inversores son los bajos costos tanto en insumos como en recursos humanos, la capacidad y educación de nuestros jóvenes que buscan dar sus primeros pasos en el campo laboral y los beneficios impositivos existentes.

Condiciones de trabajo insostenibles

En muchas ocasiones escucharemos el término de “clima laboral” para indicar que si las condiciones son óptimas y saludables en distintas categorías la respuesta del trabajador será mayor aún. Aunque la necesidad de saciar el lucro esperado tiende a exasperar al empleador llevándolo a buscar la manera de ahorrar hasta el más mínimo centavo.

“Luego de un tiempo nos dimos cuenta de que la empresa no estaba realizando los aportes jubilatorios, tampoco los de obra social”, explicó Emmanuel. Otra irregularidad es que no recibían el 19 por ciento de aumento de sueldo en forma escalonada para los trabajadores en relación de dependencia en el convenio colectivo del rubro de Comercio.

Con respecto al presentismo, por ley se permiten hasta dos faltas justificadas, pero en esta empresa “existía la política de tolerancia cero, si llegabas un minuto tarde lo perdías”.

Por su parte, los empleados están categorizados como telemarketers cuando, en realidad, no realizan ningún tipo de venta ni reciben o emiten llamada.

Además afirmó: “Tampoco había ningún servicio contratado de Aseguradora de Riesgos del Trabajo (A.R.T). Tuvimos dos compañeras golpeadas. Una de ellas fue asaltada cuando salía del trabajo, terminó muy golpeada en el brazo, ahora está con fisioterapia. Tenemos otra compañera que se golpeó yendo al trabajo en el colectivo. En ambos casos la empresa, efectivamente, nunca se hizo cargo”.

El hartazgo se hizo sentir

El 30 de octubre se cumplieron 25 años del retorno a la democracia cuando fue electo Raúl Alfonsín, sin embargo, en estos ámbitos de trabajo pareciera que no se han enterado aún. Nuestra Constitución Nacional expresa claramente el derecho a huelga de los trabajadores pero la dirigencia empresarial prefiere obviar este punto.

“Llegó un punto que aplicamos el factor sorpresa. El turno de la tarde llegó un día y se plantó”. Imagínense la reacción de los mandos medios y superiores frente a tal “insolencia”. En dos momentos se paró la actividad, el último caso fue el martes 11 de noviembre.

“Me encontré con una situación crítica, los jefes persiguiendo para ver quiénes eran los cabecillas. Entonces ahí hablé con la gente del gremio, la Asociación de Trabajadores de Centros de Contacto y Afines de Córdoba (A.T.C.C.A.C). El gremio de Comercio estuvo siempre al tanto de la situación pero ellos nunca nos ayudaron en nada. Es un gremio funcional a las empresas. Yo desde que tengo memoria nunca vi al gremio en la calle haciendo valer los derechos de los trabajadores”, narró el trabajador del contact center.

La empresa dirigida por Pablo Pra, jefe de área de Recursos Humanos, y el propietario Sebastián Gavelieri decidió desvincular sin causa a 7 empleados.

Los empleados destacaron que se vivió “un clima de muchísima tensión porque se rompió esa estructura piramidal que caracteriza a estas empresas de mando-obediencia”.

La bronca se organiza

“En este movimiento las acciones que se llevaron a cabo siempre se plantearon horizontalmente. Nunca hubo un cabecilla que tomara decisiones por todos. Las tomamos entre todos, las deliberábamos conjuntamente. Siempre fue una acción concertada entre todos”, nos comentó Emmanuel.

Frente a cada propuesta u hostigamiento de la empresa con la intención de dividir a los trabajadores respondieron con asambleas donde se discutían los pasos a seguir permitiendo mantener la unidad de acción y no debilitar las protestas.

Con la adhesión del gremio del propio rubro, A.T.C.C.A.C, se obtuvo la resolución de la Secretaría de Trabajo de la provincia de conciliación obligatoria de ambas partes. Implicando esto la apertura de las negociaciones e imposibilitando a la empresa de nuevos despidos.

Los primeros triunfos obtenidos son: la reincorporación de una trabajadora despedida, la recategorización como auxiliar administrativo B en base al Convenio Colectivo de Trabajo y la aplicación de un plan de incentivos. “Lo que quedó pendiente es la reincorporación de los demás compañeros”, concluyó.

Finalmente, Emmanuel Farcy, también despedido sin causa -aunque sea vox populi que es por actitudes gremialistas-, afirma que “hasta que no se cumpla lo que nos corresponde realmente, si tenemos que seguir tomando medidas de fuerza lo haremos”.

Diálogo con Walter Franzone, Secretario Gremial de A.T.C.C.A.C

– ¿Cuál ha sido el rol que ha tomado el gremio Atccac frente al paro de los trabajadores de Próximo Contact Center?

W.F – Los chicos venían planteando hace tiempo una recategorización y un aumento de sueldo. Y ahí salió a la luz otro tipo de cosas: no pago a la ART, de la obra social y de jubilaciones. Y todo esto estaba descontado de los recibos de sueldo. Entonces, en el conflicto por supuesto como gremio defendimos las posturas de los trabajadores. Lo que sucedió fue un paro dentro de la empresa. Y vino un inspector de la secretaría de trabajo e hizo un acta. Nosotros al tener afiliados ahí decidimos acompañar las decisiones de los trabajadores porque este es un gremio que escucha a los trabajadores y que los hace participar.

– ¿En este momento, el sindicato tiene personería?

W.F – Tenemos personería jurídica pero no gremial. Con la personería jurídica no se pueden realizar convenios pero sí defender a los compañeros de a uno. Al no tener personería gremial se nos hace difícil defender en grupo. No podemos ser parte en el conflicto en general, ahora, en el conflicto individual hace dos años y medio estamos representando en Córdoba a todos los compañeros afiliados.

– ¿Cómo continúa el conflicto con Próximo CC?

W.F – Llegamos a una conciliación obligatoria donde se incorporó una de las trabajadoras y están en carpeta la reincorporación de otros tres que han sido despedidos por parte de la empresa en forma de apremio. Dando el ejemplo de que si los otros seguían con su comportamiento les podía suceder lo mismo. Esto ocurre en todos los Contact Centers. El gran problema que estamos teniendo con la alta rotación es que un compañero que es echado va a caer a otro call y después a otro. En un matutino la cámara que agrupa a las principales empresas de call centers confesó que tienen una rotación de un 25 por ciento. La empresa no te despide a través de una carta documento sino por medio de un escribano. Ya que si fuera por correo argentino quedaría registrado la cantidad de trabajadores echados. Y con esta otra forma es más difícil ir escribanía por escribanía para saber cuántos fueron despedidos. Es una maniobra para decirle a la sociedad de que son los que damos más empleo y mejores. Es una pantalla.

– ¿Existen otros conflictos de huelga en Córdoba?

W.F – No porque los disuelven rápidamente amedrentando a la gente. Casos terribles en la era de la comunicación y la democracia.

Aclaración: Nota publicada en www.cbanoticias.net el 15 de noviembre de 2008.

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