Operación homenaje a Rodolfo Walsh, por Tarrés y Sbaraglia

Fernando Tarrés nos recibió en pleno escenario del Teatro Libertador en Córdoba y cuenta detalles de RW, el homenaje a Rodolfo Walsh con el que está de gira junto a Leo Sbaraglia. Mientras arma el ensayo, el músico desmenuza el innovador proyecto que trae al escenario una fusión sobre el periodista. Crónica publicada en Negro&White.

“´Operación Masacre’ cambió mi vida. Haciéndola, comprendí que, además de mis perplejidades íntimas, existía un amenazante mundo exterior. (…) En 1964 decidí que de todos mis oficios terrestres, el violento oficio de escritor era el que más me convenía.”

Rodolfo Walsh por Rodól Fowólsh.

Ingresamos al Teatro del Libertador (Córdoba, Arg.) por la puerta lateral, por calle Caseros. Aún no había llegado nuestro entrevistado. Nos sentamos a esperarlo, en un sábado cálido y poco invernal, con un cielo diáfano (me encanta esa palabra, no sé por qué). Vemos, a los minutos, que un modesto vehículo se sube a la vereda de la mano prohibida para estacionar. Los guardias del teatro seincomodan ante el delito vial. Se baja un flaco, con una incipiente barba, de remera roja atravesada por múltiples delgadas líneas blancas, un jeans común y unas zapatillas de tela, sin dudas, las más cómodas del mundo, sí, repito, las más cómodas del mundo.

Una señora, guardia de ingreso al teatro con mejor acústica del interior del país, se exaspera: “Mirá cómo está estacionando –le dice a su compañero-, decile que no puede hacerlo ahí”. Con mi compañero de ruta, Máximo, le replicamos: “Es Fernando Tarrés, se presenta acá esta noche, con Sbaraglia”. La mujer nos mira como diciendo “y a mí qué”.

El compositor cordobés, radicado en Buenos Aires, Tarrés, le pide al guardia que lo ayude a bajar los bártulos y equipamientos para la puesta en escena de esta noche, el tributo a Rodolfo Walsh, y que después lo acomodará donde corresponde, donde esté permitido el estacionamiento. Nosotros, le damos una mano y nos presentamos. A simple vista, sin muchas vueltas, nos dice que nos dará la entrevista mientras acomoda las cosas en el escenario. “Sí, no hay drama, genial”, fue nuestra respuesta. “Tendría que haber sido músico de rock, así tenía mis propios plomos”, dice bromeandoTarrés, mientras vamos subiendo las escaleras con sus instrumentos, la notebook, el proyector de imágenes y otros elementos electrónicos, los cuales desconozco completamente.

Llegan los técnicos y encargados del Teatro, él les indica dónde va a estar cada músico. “Sbaraglia va a estar de frente”, les explica, señalando a la izquierda del escenario, mientras ubica sus cosas a la derecha del mismo, en el centro, detrás, una gran pantalla para proyectar imágenes. Adelante del escenario, un majestuoso teatro, con sus butacas, el paraíso, los palcos, a la espera de colmarse por el público. Y comienza la entrevista:

– ¿Van a grabar o toman nota? Miren que si no hablo mucho y después me editan, y les va a llevar mucho tiempo -nos apretó-.
– Las dos cosas, grabamos y tomamos nota. No te preocupes por eso -contestamos, sin esperarnos esa inquietud de Tarrés-.

“Yo no decidí el tema principal sobre Rodolfo Walsh, me convocaron directamente para hacerle un homenaje”, responde ante la primer consulta sobre el origen de RW y continúa: “El año pasado, una escritora cordobesaTununa Mercadoquien está casada con una eminencia de la crítica literaria, que se llama Noé JitrikEn la época de la dictadura estuvieron en México y el año pasado citan en el Centro Cultural Haroldo Conti (se encuentra dentro de la ESMA, emblemático centro clandestino de detención, tortura y exterminio de la última dictadura militar) a cuatro escritores para hablar del concepto de memoria en la literatura, con cuatro compositores de música, entre los cuales estaba yo”.

En noviembre de 2011, se realiza el encuentro cultural, el origen de RW: “A mí me designan con Tununa, ella eligió una obra. Tuve que entrarle de lleno, reformatearla en una hora a una novela de 480 páginas. Cuando termina el show, les gustó mucho lo que termina ocurriendo y, entonces, ellos ya habían empezado a trabajar en el proyecto homenaje Rodolfo Walsh. Me plantean que quieren que haga algo similar, mezclando sonido, visual y la literatura con Rodolfo Walsh”. “Elegí los textos y hacé lo que quieras”, menciona que le dijeron.

“Yo busco una muerta, un lugar en el mapa. Aún no es una búsqueda, es apenas una fantasía: la clase de fantasía perversa que algunos sospechan que podría ocurrírseme.
Algún día (pienso en momentos de ira) iré a buscarla. Ella no significa nada para mí, y sin embargo iré tras el misterio de su muerte, detrás de sus restos que se pudren lentamente en algún remoto cementerio. Si la encuentro, frescas altas olas de cólera, miedo y frustrado amor se alzarán, poderosas vengativas olas, y por un momento ya no me sentiré solo, ya no me sentiré como una arrastrada, amarga, olvidada sombra”
Esa Mujer.

La elección de los textos -nos cuenta- fue una decisión difícil, que estuvo vinculada especialmente al desconocimiento del perfil literario de Walsh. Por ello, eligió “Esa Mujer”, cuento que vinculan con Eva Perón, y “La Matanza”, el capítulo 23 de Operación Masacre“Si bien Walsh tiene una importancia enorme como escritor, definitivamente, su figura política ha trascendido mucho más que su fuerza literaria”, analiza el licenciado en composición musical del departamento de Música de la Universidad Nacional de Córdoba“El tipo escribía magníficamente, y la gente ha leído poco de lo político y de lo literario”, considera.

Según Eduardo Jozami, autor de “Rodolfo Walsh, la palabra y la acción” y director del Centro Cultural Haroldo Conti, en dos momentos fundamentales se puede señalar el acercamiento de Walsh con elperonismo: la escritura del cuento “Esa Mujer” que reconoce el lugar que el cuerpo y la figura de Evita ocupan en el imaginario popular y la vinculación con los militantes obreros a partir de la constitución de la CGT de los Argentinos y de la investigación que llevará a la publicación de “Quién mató a Rosendo”.

“Había una tercera pieza, y que por suerte no hicimos porque se nos hubiera desbalanceado la obra, que es un capítulo de ‘Quién mató a Rosendo’ en donde se arma la trifulca en la carnicería”, nos dice mientras enchufa la notebook, acomoda el mouse y, a la vez, pone un trípode. Entrando en la puesta en escena, la define como “muy intensa” la hora y cuarto aproximada de duración. Esta presentación enCórdoba será la tercera ocasión en que realizan el tributo. “Lo hicimos en el Conti, propiamente, después en Mendoza en un lugar muy lindo. Tenemos fecha en Ushuaia, Tucumán, La Rioja…”, proyecta una gira promisoria con la obra.

Sobre el ingreso del reconocido actor Leonardo Sbaraglia al homenaje, narra que él pidió que en lugar de un escritor hubiera un actor leyendo e interpretando los textos. “Con un actor hay otra magia. Me dicen que uno de los posibles era Leo, un actorazo, y cuando le dicen, Leo se anotó de una”, nos relata y agrega: “El tipo (por Leonardo Sbaraglia) es, aparte de ser un excelente actor, fantástico, simple, muy en la tierra, fácil de tratar. Él se enamoró de esto inmediatamente”.

“Sobre los cuerpos tendidos en el basural, a la luz de los faros donde hierve el humo acre de la pólvora, flotan algunos gemidos. Un nuevo crepitar de balazos parece concluir con ellos. Pero de pronto Livraga, que sigue inmóvil e inadvertido en el lugar en que cayó, escucha la voz desgarradora de su amigo Rodríguez, que dice:
–¡Mátenme! ¡No me dejen así! ¡Mátenme!
Y ahora sí, tienen piedad de él y lo ultiman.”
Capítulo 23: La Matanza. Operación Masacre.

Luego, Tarrés encaró la obra incorporándole un nuevo aditamento: lo audiovisual. “Genero películas a partir de películas. Es un proyecto que se llama trespass (violación en inglés), que juega con esto de que no hay propiedad intelectual en internet. Y agarro un pedazo de lo que se me da la gana y elaboro nuevas situaciones visuales a partir de eso. En este show usé esta técnica en función de lo que el texto va contando”, nos explica.

Entonces, justo aparece un colaborador, el productor, y Tarrés le dice: “Impecable la atención, impecable” y da la indicación de que todos los elementos estén equidistantes, mientras colocan dos tarimas. Y vuelve a prestarnos atención y seguir con el hilo: “Con la imagen podés volarle la cabeza a la gente. Podés contraponerle cosas, puede estar escuchando blanco y viendo negro, o escuchando blanco y viendo más blanco”.

En lugar de trabajar desde la subordinación de todos los medios a un solo mensaje, tenés la música, la imagen y el actor siguiendo su rumbo. Todo está al palo”, adelanta sobre lo que se percibe en este tributo RW. “Esa es la innovación, el hecho de trabajar todo al 100 por ciento. El otro es el planteo de la improvisación. Y la belleza de este actor puntualmente es que Leo (Sbaraglia) se la re banca. Tiene una capacidad musical y sonora tremenda. El tipo escucha viendo lo que pasa a su alrededor y reacciona”, se muestra totalmente satisfecho de compartir el proyecto con Sbaraglia.

– ¿Cuál es el grado de improvisación? –le pregunto-.
– Altísimo. En porcentaje, un 75 por ciento. Hay cosas pautadas pero una cantidad gigantesca de improvisación.
– ¿Sos un fanático de la tecnología? -le consulta Máximo-.
– No, no. Es una herramienta y un instrumento más.
– Máximo vuelve a la carga y le interroga: ¿Cómo ves la situación actual del arte y la música?
– Se amecetó mucho. La crisis de 2001 generó cosas piolas. A veces los impedimentos terminan siendo como disparadores. El presente lo veo, desde lo artístico, como que no estamos yendo a ningún lado.

Por último, rescató de Rodolfo Walsh el compromiso y la coherencia con sus ideales, hasta el final: “Cuánta gente hace eso. Está claro que ese esquema tampoco sería lógico hoy, el tiempo cambió, hoy no se combate de ese modo. La pregunta es: de qué modo se combate. Y ahí no hay respuesta”.

“Estos hechos, que sacuden la conciencia del mundo civilizado, no son sin embargo los que mayores sufrimientos han traído al pueblo argentino ni las peores violaciones de los derechos humanos en que ustedes incurren. En la política económica de ese gobierno debe buscarse no sólo la explicación de sus crímenes sino una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con la miseria planificada.”
Carta Abierta a la Junta Militar.

 

Comentarios


Deja un comentario